No todos los impermeables son iguales. Algunos ofrecen gran impermeabilidad, pero están fabricados con materiales tipo “plástico” que pueden rasgarse fácilmente al ponerse, rozar con cremalleras o entrar en contacto con la equipación.
Busca tejidos reforzados (ripstop), con cierta resistencia a la abrasión y costuras bien acabadas. Así te aseguras de que el chubasquero aguante el uso real y no se rompa al primer viaje.
La impermeabilidad sin transpirabilidad provoca el efecto sauna: terminas mojado por dentro debido a tu propia sudoración.
Un buen chubasquero debe permitir que el vapor de la humedad corporal escape, manteniéndote seco tanto por fuera como por dentro. Las membranas o recubrimientos transpirables son esenciales para viajes largos y días húmedos.
La impermeabilidad se mide en milímetros de columna de agua.
- Para lluvias ligeras y trayectos cortos, valores básicos son suficientes (5K).
- Para lluvias intensas o conducción prolongada, conviene elegir columnas de agua más altas para asegurar protección duradera (10k).
Cuanto mayor sea la cifra, mayor será la capacidad del chubasquero para resistir lluvia continua sin filtraciones.
El chubasquero de moto debe ser ligero, compacto y fácil de guardar.
La mayoría de motoristas lo lleva en la mochila, baúl o maleta “por si acaso”, así que cuanto menos ocupe, mejor. Los modelos que incluyen bolsa de transporte y que se pueden enrollar o comprimir son los más prácticos para llevar siempre encima.